El olor del viejo asfalto mojado se
mezclaba con el del humo de los vehículos, aquella neo-urbe no era más que un
desperdicio de esfuerzo y dinero según él, no consideraba que todo el esfuerzo
puesto en intentar recuperar lo que quedaba de la civilización valiera la pena…al
menos no desde que toda expresión de aprendizaje en cualquier tipo de artes
fuera prohibida y junto con ella, se llevaran las almas de aquellos grandes
escritores, compositores y artistas que, en su época, brillaron por la
magnificencia de sus obras.
Se detuvo frente al bloque de
apartamentos “E” del gobierno, aquel sitio era un espacio reservado para todos
aquellos que alguna vez sirvieron para los propósitos del Estado, la calidad
paupérrima de la estructura de ese bloque contrastaba mucho con el de sus
bloques vecinos. Miró su viejo reloj digital CASIO, marcaba las 22:08. Se
aseguró de que nadie lo viera y se detuvo en la acera delantera del edificio,
contemplando una ventana específica de aquel bloque.
-Es solo cuestión de tiempo…- dijo
a sí mismo. En aquel instante, una luz se encendió en el cuarto. Volvió a mirar
su reloj.
-22:10, justo a tiempo, como un
reloj despertador…ni un minuto más, ni uno menos.- dijo en voz relajada.
Bajó la mirada y volvió a su andar,
no tenía tiempo que perder, no hubiera querido estar afuera para el toque de
queda. Mientras caminaba de vuelta a su hogar, recordaba una vieja película de
antaño, la cual, de no conocerlo, se presumiría que fue la inspiración de su forma
de ser. “V for vendetta…” –V de Venganza…- Una obra maestra de las distopías
para muchos, para él solo era un montón más de tonterías sin sentido echadas a
rodar para aquellos quienes querían distraerse de las crudas realidades que se
vivían en aquél entonces. Sin lugar a dudas, el cómic servía muy bien su
propósito, distraer, pero el haberla llevado a la gran pantalla supuso un
cambio enorme en su perspectiva acerca de lo que él consideraba como “digno de
presentar en una sala de cine”. A pesar de su pensamiento liberal, aun tenia
implícitos algunos vestigios del conservadurismo como para no aprobar la
presentación de este tipo de material y mucho menos en una época en la cual la
juventud se dejaba llevar por lo que fuere que viese en estas salas del séptimo
arte.
Llegó a una casa bastante decente y
se detuvo frente a ella, insertó una llave magnética en una ranura oculta en
una grieta de la pared. Se oyó un ruido de desbloqueo de traba, empujó la
puerta y entró en la morada, cerrando firmemente la puerta tras de sí.
En la penumbra de aquella residencia,
se podían vislumbrar partes de computadoras y piezas electrónicas varias
desperdigadas en algunas mesas de trabajo y amontonadas en esquinas de la
amplia sala, pero lo más llamativo de todo fue aquella luz parpadeante dentro
del viejo monitor RGB del año ’98. Era una notificación de un correo nuevo.
Sorprendido,
se acerca súbitamente al monitor, inspeccionando el misterioso elemento que tenía
como título “CONTACTO”, el cual era de un usuario desconocido para él. Abrió el correo y se sorprendió al
leer la frase “ojos de perro azul”. Tragó saliva, un flashback, un viejo
recuerdo oculto a sí mismo por motivos de seguridad saltó a la luz en ese
preciso instante.
-Esa es…es la… la clave…- susurró
invadido por una mezcla agobiante de nostalgia y ansiedad. Era la señal que
esperaba desde hace mucho tiempo…
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