miércoles, 29 de octubre de 2014

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El olor del viejo asfalto mojado se mezclaba con el del humo de los vehículos, aquella neo-urbe no era más que un desperdicio de esfuerzo y dinero según él, no consideraba que todo el esfuerzo puesto en intentar recuperar lo que quedaba de la civilización valiera la pena…al menos no desde que toda expresión de aprendizaje en cualquier tipo de artes fuera prohibida y junto con ella, se llevaran las almas de aquellos grandes escritores, compositores y artistas que, en su época, brillaron por la magnificencia de sus obras.

Se detuvo frente al bloque de apartamentos “E” del gobierno, aquel sitio era un espacio reservado para todos aquellos que alguna vez sirvieron para los propósitos del Estado, la calidad paupérrima de la estructura de ese bloque contrastaba mucho con el de sus bloques vecinos. Miró su viejo reloj digital CASIO, marcaba las 22:08. Se aseguró de que nadie lo viera y se detuvo en la acera delantera del edificio, contemplando una ventana específica de aquel bloque.

-Es solo cuestión de tiempo…- dijo a sí mismo. En aquel instante, una luz se encendió en el cuarto. Volvió a mirar su reloj.

-22:10, justo a tiempo, como un reloj despertador…ni un minuto más, ni uno menos.- dijo en voz relajada.

Bajó la mirada y volvió a su andar, no tenía tiempo que perder, no hubiera querido estar afuera para el toque de queda. Mientras caminaba de vuelta a su hogar, recordaba una vieja película de antaño, la cual, de no conocerlo, se presumiría que fue la inspiración de su forma de ser. “V for vendetta…” –V de Venganza…- Una obra maestra de las distopías para muchos, para él solo era un montón más de tonterías sin sentido echadas a rodar para aquellos quienes querían distraerse de las crudas realidades que se vivían en aquél entonces. Sin lugar a dudas, el cómic servía muy bien su propósito, distraer, pero el haberla llevado a la gran pantalla supuso un cambio enorme en su perspectiva acerca de lo que él consideraba como “digno de presentar en una sala de cine”. A pesar de su pensamiento liberal, aun tenia implícitos algunos vestigios del conservadurismo como para no aprobar la presentación de este tipo de material y mucho menos en una época en la cual la juventud se dejaba llevar por lo que fuere que viese en estas salas del séptimo arte.

Llegó a una casa bastante decente y se detuvo frente a ella, insertó una llave magnética en una ranura oculta en una grieta de la pared. Se oyó un ruido de desbloqueo de traba, empujó la puerta y entró en la morada, cerrando firmemente la puerta tras de sí.

En la penumbra de aquella residencia, se podían vislumbrar partes de computadoras y piezas electrónicas varias desperdigadas en algunas mesas de trabajo y amontonadas en esquinas de la amplia sala, pero lo más llamativo de todo fue aquella luz parpadeante dentro del viejo monitor RGB del año ’98. Era una notificación de un correo nuevo.

Sorprendido, se acerca súbitamente al monitor, inspeccionando el misterioso elemento que tenía como título “CONTACTO”, el cual era de un usuario desconocido para él. Abrió el correo y se sorprendió al leer la frase “ojos de perro azul”. Tragó saliva, un flashback, un viejo recuerdo oculto a sí mismo por motivos de seguridad saltó a la luz en ese preciso instante.

-Esa es…es la… la clave…- susurró invadido por una mezcla agobiante de nostalgia y ansiedad. Era la señal que esperaba desde hace mucho tiempo…

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