sábado, 25 de octubre de 2014

Utopía

Noche oscura, como todas las demás. Llega a su casa después de un arduo día de trabajo, se sienta en su sofá y prende la televisión, se sabe la programación entera, la misma rutina de siempre. Ellos no están haciendo nada malo, era la mejor forma después de todo lo que paso en el mundo. Apaga el televisor, al menos es mejor que toda la porquería que existía antes. Ríe por lo bajo, recuerda a una escritora de medio siglo atrás, Cornelia Funke.

Hace unos años habían sentenciado a alguien por leer un libro de ella. Chasquea los dedos, el nombre del libro, “Corazón de tinta”. Antes de que lo mandará al fuerte leyó la contraportada: “Quiénes son de verdad Dedo Polvoriento, Capricornio o Lengua de Brujo lo sabrá la joven Meggie por las respuestas que encuentre en un viejo pueblo de las montañas de Liguria... y también en un libro. Cuando Mo, el padre de Meggie, saluda a un extraño visitante que aparece en su casa, la niña siente que aquella persona emana un peligro, quizá una gran amenaza contra su padre... y entonces huyen al sur, a la casa de tía Elinor, propietaria de una de las más fascinantes bibliotecas que uno pudiera imaginar. Meggie descubrirá que los forasteros que, misteriosamente aparecen y desaparecen, como aquel visitante nocturno, llaman a su padre Lengua de Brujo, quien tiene el don de dar vida a los personajes de los libros cuando lee en voz alta.” Y terminaba con el siguiente comentario “un libro lleno de magia, emoción, aventura y con una trama original”.Volvió a reír pero esta vez más fuerte.

-¡EL DON DE DAR VIDA A LOS PERSONAJES DE LOS LIBROS CUANDO LEE EN VOZ ALTA!- dice en un tono alto.

Otro libro más, sin arrastre ni sentido alguno, poco realista, lleno de fantasía que destruye la mentalidad de los jóvenes, supone que emocionante y para terminar dice una trama original. ¡Cuántas veces él no había visto  así! Y la gran mayoría tenían esos intereses de la magia.

-Original, es lo que menos tiene...- piensa él.

Piensa en esa joven, cuando él la descubrió, sus ojos brillaron, ella sentía miedo. A él le encantaba percibir el miedo. Le gustaba sentir la autoridad que tenía. Décadas atrás él podía haber sido como ella, pero él decidió ir por otro camino. Todo había pasado tan rápido que apenas conmemoraba como había ocurrido, dos ideologías, lo ficticio, lo real, lo correcto, lo incorrecto, leyes, gobiernos, políticas. Todo eso había pasado por su mente solo por pensar en esa joven. Esa joven que meses después, escapósa. Esa jove que está en su lista por buscar.

Su reloj marca las 22:10, se levanta del sofá, se dirige a su cuarto, abre el cajón y ve ese libro, no estaba prohibido leerlo pero la circulación había sido prohibida desde que las personas empezaron a rebelarse hace unos 10 años, "Hay límites para todo" habían dicho las autoridades. A pesar que se pensaba que el libro era culto, no era el adecuado para la sociedad que se estaba planteando, lee el título Fahrenheit 451 de Ray Bradbury, una de las utopías más negras, horrorosas y apocalípticas que había ofrecido la literatura de ciencia-ficción. Irónicamente la sociedad en la cual vivían, ahora era muy parecida a la descrita en aquél libro...

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